Hola amigos hoy me siento muy afotunada de compartirles una historia que me tope en mi camino y busqueda constante durante este fin de semana, esta es una entrevista hecha a Jose Luis Monte el autor del libro "El hombre que tuvo la fortuna de fracasar",es un libro de un hombre que tuvo todo lo que la sociedad asocia a éxito externo y que fue gracias a un fracaso cuando se descubrió a si mismo y encauzó su vida en la dirección correcta, recuerda cómo una derrota profesional le regaló el estímulo de un nuevo rumbo.
El fracaso para este autor es una gran oportunidad para la introspección y aprendizaje positivo y él los compara con un espejo:
El fracaso, si tienes la valentía de mirarlo de frente, es un inmejorable espejo de nosotros mismos. Aquel que refleja nuestras carencias y debilidades, pero también nuestras fortalezas. eL fracasar nos enseña a fijar bien los objetivos, a planificar mejor nuestra consecución, a ser más fuerte porque entrenamos el músculo del levantarse cuando nos caemos y no cuando alcanzamos la cima, y fracasar nos enseña también lo que nos falta para tener el éxito.
Pero, por encima de todo, el fracaso nos permite conocernos mejor y, mediante eso, orientarnos cada vez más en la vida de acuerdo al yo interior, y eso es algo de un valor enorme e incalculable.
El autor, explica cómo el Sistema marca un camino determinado en el que no encaja la mayoría y que esto lleva a una insatisfacción generalizada y una neo-exclavitud, en pleno siglo XXI:
Hay mucha gente que en su vida siente que está fracasando, a pesar de que los signos externos digan que está consiguiendo el éxito: la corbata, el reloj, el coche, el lugar de veraneo, el colegio al que van los niños… Externamente son signos de éxito, pero esas personas no son felices y persiguen cada vez más este éxito externo para tapar que están fracasando como personas.
… La esclavitud está más presente en este siglo que en anteriores. La única diferencia es que los esclavos de hoy en día, en vez de llevar un taparrabos, llevan ropa cara, 2.000 kilos de hierro en forma de coche o una corbata al cuello. Lo único que ha cambiado es el tamaño del hierro que les aprisiona.
Varias de las claves para una vida más plena para este autor son: NO TENER MIEDO, porque “el miedo nos paraliza, nos quita la libertad y nos aleja del camino de la felicidad”, debemos tomar la via del ESFUERZO Y LA ÉTICA, aunque eso implique, optar por caminos más difíciles.
¡Qué diferente sería el mundo si todos siguiésemos los dictados del corazón y nuestra conciencia¡
Pregunta: De las múltiples enseñanzas que parece haberle regalado el fracaso, ¿Cuál diría que es la más valiosa?
Respuesta: El fracaso, si tienes la valentía de mirarlo de frente, es un inmejorable espejo de nosotros mismos. Aquel
que refleja nuestras carencias y debilidades, pero también nuestras fortalezas. Fracasar me ha enseñado a fijar bien los
objetivos, a planificar mejor su consecución, a ser más fuerte porque entrenas el músculo del levantarse cuando caes y
no cuando alcanzas las cimas, y fracasar me ha enseñado también lo que me falta para tener el éxito. Pero, por encima
de todo, el fracaso me ha permitido conocerme mejor y, mediante eso, orientar cada vez más mi vida de acuerdo con mi
yo interior, y eso es algo de un valor enorme.
P: ¿Hay alguna posibilidad de mantener un mínimo de 'salud espiritual' en mitad de la vorágine de los negocios? ¿Son
mundos antagónicos?
R: Yo pienso que al contrario, que han de ser por fuerza no solo compatibles sino incluso sinérgicos. Separar las
diferentes dimensiones de una persona como si no fueran un todo es tener una visión miope, parcial, errónea. Un
individuo ha de ser en esencia lo mismo, con sus valores y sus objetivos vitales, su filosofía de vida o su espiritualidad,
tanto cuando está con su familia como cuando conduce como cuando está en su trabajo. Y si no es así, si no vive como
quien es en alguna de esas dimensiones de su día a día, va a tener problemas graves. Problemas personales pero
también de resultados. Pero es que yo voy más allá de eso, y es que yo estoy profundamente convencido, y lo he vivido
personalmente muchísimas veces durante más de veinte años, de que la ética en los negocios es rentable. Así de simple
y así de poderoso: recibes lo que das. Y si tu espiritualidad o sistema de valores te dicta que debes hacer las cosas de
una forma correcta y así te comportas también en los negocios aunque sea el camino difícil, yo he vivido en primera
persona muchas veces que eso es la forma más rentable.
P: ¿Cuáles son los consejos que más insistentemente da a las ONGs a las que asesora?
R: Primero de todo, les hablo de que trabajan con el material más sensible del mundo: los sentimientos de las
personas, y hay que saber estar a la altura. Así que hay dos reglas básicas que recomiendo: transparencia y
trazabilidad. La primera permite que lo que haces sea visible, y la segunda que sea tangible. Eso construye relaciones
de confianza, que son imprescindibles, pero también implicación y emocionalidad: retribuye de forma impagable a
quien te apoya, y eso no solo es justo sino que también es inteligente y poderoso. Hacer una maravillosa escuela o un
dispensario o un pozo de agua para regadío con cuatro cañas y cien euros, eso lo hacen de forma milagrosa y
admirable, pero darle transparencia y trazabilidad a eso es una de sus asignaturas pendientes, y es una pena porque a
la que rascas un poquito te embarga la emoción de ver lo que muchos miles de personas anónimas de éste pais están
haciendo.
P: ¿Qué supuso su viaje hacia el Kilimanjaro?
R: Además de lo que en el terreno montañero pudiera suponer a nivel personal, supuso un cierre de etapa y apertura
de la siguiente. Una especie de celebración al tiempo que un símbolo, y un paréntesis entre dos etapas vitales muy
diferenciadas que requerían ese espacio de reflexión y de diferenciación. Fue, también, una metáfora de todo lo que en
la vida supone fijarse metas, cumbres, y pasito a pasito, 'pole-pole' como se dice en swahili, conseguirlas.
P: ¿Es el fracaso una etapa previa e indispensable en el camino hacia una cierta felicidad?
R: Yo pienso que la felicidad es vivir de acuerdo con nuestro ser interior, con nosotros mismos, ser mejor personas
cada día y que todo eso nos lleve a hacer felices a los demás. Es un ecosistema simple, aunque no sea ni fácil ni rápido
de conseguir. Y se aprende más del error que del éxito, porque éste oculta lo que el fracaso te muestra de ti mismo. Así
que fracasar es parte del aprendizaje, de ese camino hacia la felicidad... y es más parte de ello, incluso, que el éxito.
P: ¿Le ha perdido todo temor al fracaso?
R: No se debe tener miedo a nada más que al propio miedo, porque el miedo nos paraliza, nos quita la libertad y nos
aleja del camino de la felicidad. El miedo es una cosa y la prudencia es otra. Miedo o temor es inacción o huida ante las
posibles consecuencias, mientras que la prudencia es la medición de posibilidades, la planificación por escenarios y la
ejecución asumiendo riesgos y sabiendo reaccionar ante ellos. Así que no, no le temo en absoluto a fracasar. Lo que no.
Entrevista hecha por Ivana Saccone del periodico el Mundo de Espana
¡Qué diferente sería el mundo si todos siguiésemos los dictados del corazón y nuestra conciencia¡

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